Las Casas de Curación de Semre’en

Recostada entre varios cadáveres amontonados, miraba sin ver aquél cuerpo irreconocible que poco antes había albergado sus manos, ahora pintadas del color de su sangre. Se pasó la mano por la cara, y el rastro se sumó al de tantos otros, formando un curioso contraste de tonalidades rojas. No sabía cuanto tiempo llevaba allí. Había perdido la cuenta de las horas hacía ya mucho tiempo, y aunque se esforzaba por retornar a la realidad del momento, y por reunir las fuerzas necesarias para conseguir volver a la ciudad, no lo había conseguido aún, y no sabía si lo conseguiría por sí misma. Cuervos, buitres y lobos se encontraban en esos momentos celebrando un festín a costa de los miles de cuerpos caídos. A lo lejos divisaba de vez en cuando figuras en la sombra de la noche, hombres, trentis o elfos que volvían de regreso a la ciudad. Algunos de ellos apenas conseguían arrastrarse entre los cadáveres. Y eran muchos los que caían desfallecidos, y perecían en el intento. Y es que el cao...