La Asesina

Los gritos aún palpitaban en su cabeza, el eco de unos acontecimientos horribles y nefastos. Siempre se dijo que todo final tiene un principio, y así había ocurrido en las terrosas calles de Kotow. La mente le daba vueltas y se sentía en un vaivén de murmullos opacos y distantes. Sentada al pie de un árbol, se tapó con la capa que le había robado a su marido antes de huir tan inesperadamente… Sentía frío. Las gaviotas doloridas partían presto hacia el amanecer, todo para ella ya había acabado… El cruel desenlace de los acontecimientos había hecho que ella se hubiera planteado partir aquella misma mañana fuera de la ciudad de Kotow, que se arrugaba de la confusión, se sometía a la arrogante destrucción y se sumergía en la vorágine de la barbarie. Cuando trataba de huir, había escuchado unas voces en la tienda del rey. Aún lo ocurrido palpitaba en su cabeza martilleando su mente, parecía como si lo estuviera viviendo todo en ese momento. —Buscadla, debe estar esc...