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Donde te lleve la corriente...

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“Haz del lugar que te vio nacer un medio para progresar y avanzar hacía allá, hacia donde la corriente te lleve…” Todo suceso importante para la humanidad tuvo un principio y la navegación por los mares no podían ser menos. Y el origen de la historia marítima no está en el mar, sino en los fabulosos medios comerciales que ofrecen los grandes ríos. Y se dice que, en uno de esos ríos, a merced de la peligrosidad que la corriente pueda ofrecer en tiempos de tormenta, nació el primer barco. Un acontecimiento que tanto ha significado para la civilización humana. Foto: río Sella Aquel día, el clamor del agua de la corriente del río estallaba al oído de los pescadores que en aquel momento, sentados en la orilla del río que les había visto nacer, intentaban pescar algo para alimentar a toda la tribu. Eran seis hombres y dos muchachos. El cielo, completamente despejado, se iba cubriendo por una tenue tela de aborregadas nubes al tiempo que el viento empezaba a soplar, pri...

La Venganza en la Isla de la Media Luna

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Cuando vine a este mundo, no pude imaginar el dolor que iba a padecer. Quizás si me hubieran dado la posibilidad de elegir, hubiera elegido simplemente no nacer. Permanecer en ese limbo extraño en el que deben permanecer los hombres, si es que existe como dicen, con el inusual don que la Diosa nos ha concedido. Por eso, no contaré una historia que habla de tiempos en los que fui feliz, en las verdes praderas que ocultan las montañas que rodean Navasane. Cientos de historias felices han sido contadas ya, y seguirán siendo contadas a través de las Edades del tiempo. Pero todas las historias felices tienen un final. Y el final de los tiempos de paz llegó a la Isla de Media Luna con dolor y muerte. Y para mi historia, de un día no muy lejano, en el que las verdes praderas se mancharon de sangre. Sangre, dolor y muerte. Quizás deba presentarme primero. Mi nombre es Rindil. Y sin contar mucho acerca de mi vida, puedo deciros sin embargo que pertenezco a la Guardia Real de Blath La...

Elerthe, una tierra de montañas, bosques y prados

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¡Saludos Viajeros! Hace tiempo que no creábamos una nueva entrada en el blog. Espero que nos sepáis perdonar pero estamos de lleno en la recta final del libro Sangre de Hermanos. Sin embargo, ya tocaba. Y, para esta nueva entrada, hemos decidido presentar oficialmente Elerthe, la tierra donde se desarrolla el libro. Aunque en la sección de páginas hay un esbozo de Elerthe, hoy vamos a contaros un poco más de ella. Elerthe ya es como nuestra comarca particular, es nuestro hogar, nuestra casa. ¡Hemos desarrollado tantas cosas en este lugar que ya no concebimos nuestras vidas sin ella! La primera vez que pusimos un pie en este lugar fue hace muchos años (¡ya cinco!) pero entonces recibía otro nombre. El nombre proviene de la raíz Ele- "Equilibrio" y -erthe "tierra, país, región". Elerthe, el País del Equilibrio. Es un lugar donde a todos os gustaría vivir, al menos a los que os guste la naturaleza, los grandes bosques de árboles impresionantes y las extensas prad...

La Asesina

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Los gritos aún palpitaban en su cabeza, el eco de unos acontecimientos horribles y nefastos. Siempre se dijo que todo final tiene un principio, y así había ocurrido en las terrosas calles de Kotow. La mente le daba vueltas y se sentía en un vaivén de murmullos opacos y distantes. Sentada al pie de un árbol, se tapó con la capa que le había robado a su marido antes de huir tan inesperadamente… Sentía frío. Las gaviotas doloridas partían presto hacia el amanecer, todo para ella ya había acabado… El cruel desenlace de los acontecimientos había hecho que ella se hubiera planteado partir aquella misma mañana fuera de la ciudad de Kotow, que se arrugaba de la confusión, se sometía a la arrogante destrucción y se sumergía en la vorágine de la barbarie. Cuando trataba de huir, había escuchado unas voces en la tienda del rey. Aún lo ocurrido palpitaba en su cabeza martilleando su mente, parecía como si lo estuviera viviendo todo en ese momento.  —Buscadla, debe estar esc...
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¡Saludos, viajeros! No os hemos olvidado. En Erthara seguimos trabajando incansablemente al amparo del Astro rojo que con mayor o menor intensidad corona las noches de este lugar que ya es como nuestro segundo hogar, o nuestro primer hogar porque pasamos realmente mucho tiempo.  Como os he contando seguimos trabajando en el que será el primer libro de una serie de historias cuyo eje central son esas Espadas de Eda que daría nombre a toda la colección. Pero antes de nada, lo primero es ese primer libro, Sangre de Hermanos, que cuenta el origen de todo. Esperamos que pronto podáis conocer la historia al completo, por lo pronto, lo que está en nuestras manos, estamos haciendo lo que podemos. No en vano, ya estamos llegando a la recta final de la redacción de esta primera historia. Vamos por el capítulo 22 de un total del cual calculamos que serán 29 capítulos (aunque sabéis como son las musas, a veces caprichosas y acaban contando más de lo que en un principio iba a ser contado). ...

El Lago Espejo

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Mientras la compañía del rey Eartan se hallaba en la frontera del norte conteniendo a nuevas compañías de Tet Wup que intentaban penetrar en las tierras de Kelthist, los caballeros Aiglat y Driane habían conseguido llegar hasta el corazón del vecino del norte pero aún no habían conseguido hacer saquear la capital de Tet Wup, Kotow. Con los pies sumergidos en la cristalina agua del lago, Annamel podía sentir la fresca sensación del agua mojando su piel. Se encontraba aburrida pero al mismo tiempo inquieta. Todos los caballeros de Alianza de Kelthist estaban inmersos en las numerosas batallas que el reino estaba sufriendo y ella estaba allí, a la espera de noticias qué tardaban en llegar. La brisa era suave y fresca, y el agua lamía la orilla con suavidad, como un amante. La noche estaba cayendo y, por encima de su cabeza, las estrellas trazaban un dibujo de filigrana. No se oía más que el rumor del viento entre los árboles y los suaves golpes del agua contra la orilla del lago. Se...

La Isla de la Media Luna

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El tiempo estaba cambiando y el invierno parecía haber descendido sobre las tierras de Kelthist repentinamente. Las mañanas aparecían cubiertas de una suave niebla, y el sol apenas era suficiente como para deshacerlas levemente en pequeños jirones que iban desapareciendo a lo largo del día. Abandonaron la ciudad de Tylevost amparados por la noche cubierta de estrellas y no miraron atrás. El hedor de la ciudad devastada los seguía, como un dedo acusador sobre el mal que habían llevado a aquellas tierras en otro tiempo hermosas. Ahora ya no quedaba nada. Sólo piedras muertas. Mientras salían de la ciudad, Adanha paseó la mirada por el campo plagado de cabezas cercenadas que se extendía a los pies de los muros. Un cuervo parecía empeñado en arrancar a través de la carne roja del cuello una vena que le debía parecer especialmente apetitosa. Uno de los ojos del hombre, que un día mirara extasiado la belleza de la noche estrellada, pendía levemente de su cuenca. El otro permanecía tod...