Shirae, la primera Dalên en Aleneltê, lideró a los nareltha por el desierto y luchó contra enemigos externos e internos para lograr un nuevo territorio para los suyos.
Perdió el brazo derecho en un complot que organizó su padrastro, el jefe tribal Gudara. Sobrevivió, se vengó y creó un vasto imperio. Las Espadas de Eda fueron su perdición.
El núcleo de poder entre los nareltha lo poseía el Nyazê, el consejo, y el Dalên, la cabeza del mismo, que tejen sus redes de intrigas sobre el pueblo.
Tres ciudades fundaron los nareltha en la plenitud de su civilización. Tres ciudades que marcaron el inicio de las Eras del Equilibrio. Tres ciudades que forjaron los destinos del mundo.